divendres, 22 de juny del 2018
MANIFIESTO CONTRA la puesta en libertad de La Manada
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divendres, 27 d’octubre del 2017
MDD contra regulación vientres alquiler-contra surrofair
El próximo 28 de octubre se celebra en Barcelona, en el HOTEL GRUPOTEL GRAN VIA 678, un evento promocional de empresas cuya actividad es la promoción e intermediación en contratos de gestación por sustitución. Dicho evento, denominado “Surrofair”, cuenta con empresas expositoras dispuestas a explicar a los posibles futuros compradores de sus servicios qué ventajas ofrecen frente a sus competidores.
Ante la inminente celebración del citado evento “Surrofair” en Barcelona, que estimamos supone una vulneración de la legalidad vigente y del interés público tutelado por la ley, mediante el presente escrito, el Moviment Democràtic de Dones de Catalunya, miembro de la Red Estatal Contra Vientres de Alquiler
INSTAMOS
A la Dirección de GRUPOTEL GRAN VIA 678 a fin de que no permita la celebración de esta feria en sus instalaciones y no sea cómplice de la explotación de los cuerpos de las mujeres.
A Ada Colau, que como alcaldesa de Barcelona, ponga todos los medios legales disponibles para que no se pueda realizar esta feria en su ciudad y no sea cómplice de la explotación de los cuerpos de las mujeres.
EL MOVIMIENTO DEMOCRÁTCO CONTRA LA REGULACIÓN DE LOS UTEROS DE ALQUILER
Nuestro rechazo absoluto a la explotación de los úteros de las mujeres y de sus capacidades reproductivas en favor de terceras personas.
-La práctica de alquilar vientres es una nueva forma de control sexual de las mujeres que implica la pérdida de derechos tan básicos para la madre gestante como el de la filiación materna y el derecho al aborto.
-No admitimos que, para que algunas personas cumplan sus deseos de maternidad/paternidad, sean vulnerados mediante contrato los derechos de mujeres y menores. No existe el derecho a tener hijos como tal y nos negamos a que en nombre de ese supuesto derecho, se puedan alquilar o comprar los cuerpos de las mujeres como objetos negociables.
-El contrato para alquilar vientres supone someter a la madre gestante a una serie de riesgos y consecuencias negativas: los riesgos físicos y de salud derivados de los procesos médicos requeridos para la consecución del embarazo como es la multihormonación, el parto y los posibles riesgos de embarazo múltiple o abortos selectivos. La madre es además sometida a presión psicológica para que reconozca desde el principio que el bebé no es suyo y para que no establezca ningún vínculo de apego y pueda entregarlo al nacer sin más. Las mujeres son sometidas además a férreos controles durante el embarazo: alimentación, costumbres y actividades diarias, vida sexual y confinamiento y pérdida de libertad en los últimos meses para un control total. Si la madre no cumple con las condiciones del contrato, puede ser sancionada económicamente de manera severa. También se obliga a la madre gestante a aislarse de su entorno a partir del 7º mes estando a merced de quienes pagan por el bebé como pase en Ucrania o durante todo el embarazo en granjas como pasa en India.
-Los contratos para alquilar vientres incluyen la aberrante cláusula que permite a los compradores del bebé rechazarlo si presenta enfermedades o malformaciones, como si de un objeto defectuoso se tratase.
-El alquiler de vientres suponen un negocio muy lucrativo que se ampara en el neoliberalismo y la mercantilización de los cuerpos, y que explota a mujeres pobres y en situación de extrema necesidad y que no puede admitirse como técnica de reproducción asistida: LAS MUJERES NO SOMOS CONTENEDORES, NI VASIJAS REPRODUCTORAS, NI MÁQUINAS DE CRIAR BEBÉS A LA CARTA disponibles para comprar deseos y enriquecer a múltiples intermediarios.
-Ya se ha demostrado que legalizar mediante una ley garantista no sirve (ejemplo en Inglaterra) porque siempre habrá familias que vuelvan con bebés encargados a empresas que trabajen en países más baratos y donde las gestantes no tengan ningún derecho reconocido
-Por todo ello, porque no todo se puede comprar, ni alquilar ni vender, porque los deseos no son derechos, porque las mujeres no somos vasijas ni los bebés mercancías, rechazamos que pueda ser aceptada o regulada dicha práctica y exigimos su prohibición legal.
#NoSomosVasijas
#NoSomRecipients
dissabte, 23 de setembre del 2017
DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA EXPLOTACIÓN SEXUAL Y EL TRAFICO DE MUJERES, NIÑAS Y NIÑOS 23 septiembre Manifiesto
RED DE MUNICIPIOS LIBRES DE TRATA (https://redlibretrata.wordpress.com)
El Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas se celebra el 23 de septiembre. Fue
instaurado por la Conferencia Mundial de la Coalición Contra el Tráfico de Personas en coordinación con la
Conferencia de Mujeres que tuvo lugar en Dhaka, Bangladés, en enero de 1999.
La prostitución como una forma de violencia de género extrema que debe ser abolida y no una profesión
que hay que reglamentar porque regular la prostitución legitima y normaliza la prostitución como una
«opción para las pobres».
Por eso el 23 de septiembre recordamos el Convenio de Naciones Unidas para la Represión de la Trata de
Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena, de 2 de Diciembre de 1948, que considera la existencia
de explotación sexual aunque exista consentimiento de la víctima, así como de la Resolución aprobada por
el Parlamento Europeo el día 2 de febrero de 2006 que insta a luchar contra la idea de que la prostitución es
equiparable a un trabajo, el Protocolo de Palermo de 2000, el Convenio sobre Lucha contra la Trata de seres
humanos del Consejo de Europa de Mayo de 2005 y la Resolución de Naciones Unidas sobre trata de mujeres
y niñas de 1 de Febrero de 2007.
El fenómeno de la prostitución tiene una relación directa con la feminización de la pobreza. Son
mayoritariamente mujeres pobres y/o en situaciones de desarraigo social las que están en situación de
prostitución. Por eso, es necesario combatir las causas sociales que abocan a muchas personas a una
situación de prostitución contra su voluntad: la desigualdad, la exclusión, la injusticia social y la
discriminación sexual, que limitan la libertad de opción de las mujeres.
La prostitución y el tráfico y trata de mujeres están absolutamente relacionados. La mayoría de mujeres en
situación de prostitución son o han sido víctimas de la «trata de personas». Pero tampoco es aceptable
afirmar que hemos de regular la prostitución como una profesión porque algunas mujeres afirman que lo
han elegido libremente. El supuesto “consentimiento” no es ni puede ser un atenuante de ningún tipo de
explotación, de vulneración de los derechos humanos. ¿Puede elegirse libremente, consentir, la explotación
y la violencia de género? Los derechos humanos se establecieron para poner límites a determinadas formas
de explotación (venta de órganos, esclavitud, …) a pesar de que algunos quieran mostrar que es una libre
elección individual. Son derechos colectivos no sujetos a rebajarse ni interrumpirse ni eliminarse por deseos
(ficticios o reales) individuales. La prostitución es una explotación y un abuso sexual, al margen del
consentimiento de la víctima. Las tediosas discusiones acerca de prostitución libre o forzada, o las elaboradas
diferenciaciones entre trata y prostitución, carecen de sentido bajo esta óptica. Hay trata porque hay
prostitución, del mismo modo que había tráfico de esclavos, porque había esclavitud.
Es cierto que hay mujeres que “viven” de ir a los platós de televisión y de radio y de publicar libros
anunciando las bondades de la prostitución como oficio y recomendándoselo a las demás. Pero la actitud
democrática ante la esclavitud se basa en el rechazo a un estatuto degradante para la dignidad humana, a
la conculcación de un derecho humano, no en la percepción que cada esclavo o esclava pueda tener acerca
de su condición.
El “Informe sobre explotación sexual y prostitución y su impacto en la igualdad de género” del Parlamento
Europeo, de febrero 2014, afirma que la prostitución representa una forma de esclavitud incompatible con
la dignidad de la persona y con sus derechos fundamentales, constituye una de las violaciones de los
derechos humanos más atroces y es una forma de violencia contra la mujer. Afirma que tiene un efecto en
la posición social de las mujeres y los hombres en la sociedad, así como en la percepción de las relaciones
entre mujeres y hombres y en la sexualidad y que, por lo tanto, es al mismo tiempo causa y consecuencia de
la desigualdad de género. Y explica que toda política relativa a la prostitución repercute en la consecución
de la igualdad de género, afecta a la comprensión de las cuestiones de género y transmite mensajes y normas
a la sociedad.
La única solución real es la ambiciosa postura del movimiento abolicionista que busca ir a la raíz de un
problema que afecta a los derechos humanos. Derechos que en tanto que esenciales están fuera de
discusión: los de toda persona a no ser abusada ni utilizada sexualmente, ni de forma gratuita ni a cambio
de ninguna compensación económica. De ahí que el foco debamos dirigirlo a erradicar la demanda, la
clientela, los prostituidores. Porque sin demanda, la oferta desaparece. Establecer estrategias que disuadan
a los hombres de ejercer esta forma de violencia extrema contra las mujeres y los menores. No solo con
educación y concienciación, contando para ello con la colaboración de los medios de comunicación y del
sistema educativo, sino con medidas concretas normativas que, efectivamente, pongan los medios para que
los aparatos legislativo, judicial y policial penalicen y persigan de forma efectiva a aquellos hombres que
ejercen esta violencia machista. Pero, a la vez, con dotación económica suficiente para ofrecer alternativas
laborales y sociales dignas y estables a las mujeres que están en situación de prostitución.
Por eso, en este Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas pedimos que los
Ayuntamientos se sigan sumando al centenar de municipios ya adheridos y aprueben en pleno la moción
para sumarse a esta red, que conlleve medidas concretas que ya se están poniendo en marcha en estos
municipios:
1. Adherirse públicamente a la red de ciudades libres
2. Diseñar una campaña periódica de publicidad para sensibilizar de que la prostitución es una forma
de violencia de género y explotación sexual de las mujeres y visibilizar la responsabilidad del
«cliente», buscando deslegitimar socialmente su abuso
3. Exigir la aplicación real de la ley persiguiendo el tráfico que todo el mundo conoce y a los proxenetas
4. Modificar las ordenanzas municipales para la toma de datos de los “clientes” que son los que
promueven la prostitución y multarles por el uso irregular de la vía pública o de vivienda para un uso
diferente con el resultado de una transacción económica
5. Adaptar las ordenanzas municipales para negar y revocar licencias de actividad a locales de
prostitución y explotación sexual de las mujeres
6. Poner en marcha campañas informativas en los centros educativos y universitarios sobre la realidad
de las mujeres prostituidas y sobre los hombres que participan en ello comprando sus cuerpos
7. Prohibir la publicidad prostitucional en todos los soportes publicitarios existentes en el término
municipal y en los medios de transporte urbano y no contribuyendo con aquellos medios de
comunicación que la promuevan
8. Exigir al Gobierno una normativa que penalice, como en Suecia, a los hombres que compran a
mujeres con fines de comercio sexual con cárcel de hasta 6 meses y multa
9. En colaboración con la Administración Central y Autonómica, proveer de fondos para servicios
sociales integrales para cualquier mujer que desee dejar la prostitución
10. Plan Municipal que dote de alternativas laborales y formación a las mujeres que deseen dejar la
prostitución
Lógicamente, con esta moción se pide igualmente que cada Ayuntamiento, siguiendo el ejemplo de la
normativa sueca, en ningún caso dirija su acción contra las mujeres prostituidas, ni pretenda su penalización
o sanción, sino que apostará por una intervención preventiva de las causas, colaborando y exigiendo al
gobierno y a las administraciones centrales y autonómicas erradicar la precariedad del mercado laboral y las
condiciones de explotación que en él se viven, que provocan el que la prostitución sea a veces la única
alternativa para poder pagar las deudas o mantener a la familia.
Se dice que la prostitución siempre ha existido, dicen. También las guerras, la tortura, la esclavitud infantil,
la muerte de miles de personas por hambre. Pero esto no es prueba de legitimidad ni validez. Tenemos el
deber de imaginar un mundo sin prostitución, lo mismo que hemos aprendido a imaginar un mundo sin
esclavitud, sin apartheid, sin violencia de género, sin infanticidio ni mutilación de órganos genitales
femeninos. Sólo así podremos mantener una coherencia entre nuestros discursos de igualdad en la sociedad
y en la educación y las prácticas reales que mantenemos y fomentamos.
El Moviment Democràtic de Dondes somos una organización feminista promotora de la Red de Municipios Libres de Trata.
dimarts, 4 de juliol del 2017
OMERTÁ PATRIARCAL (por Encarna Segura)
Omertá es un término perteneciente a la jerga
mafiosa que denomina la lealtad y el silencio con el que se protegen y amparan
unos a otros los miembros de "la familia". El objetivo es el de
mantener a salvo la organización y defender los intereses del clan cuando sus
acciones son denunciadas y perseguidas por la ley.
Nadie
sabe nada, nadie ha visto nada, nadie ha hecho nada.
El
término es perfectamente aplicable a la lealtad de la fratría masculina, cuya
inmensa mayoría permanece silenciosa ante el machismo cotidiano, las
desigualdades y la violencia de género. El objetivo en este caso guarda el
mismo paralelismo, la defensa del patriarcado y de los privilegios que la
mayoría obtienen de la desigualdad, el abuso y la explotación de las mujeres, y
del control obtenido sobre todo el
colectivo femenino cuando se atemoriza a todas a través de la violencia, las
violaciones y los asesinatos machistas que perpetran cientos de miles de
"los suyos" sobre otras tantas mujeres.
Pero
ninguno parece saber nada, ni ver nada ni mucho menos haber hecho nada.
La
omertá patriarcal recorre todos los ámbitos de la sociedad con su terrorífica
complicidad silenciosa, en la que se amparan los violentos para seguir campando
a sus anchas.
Desde
el ámbito doméstico hasta los medios de comunicación, parece que la mayoría de
los hombres no tienen la menor idea de que, a 5 de julio y continuando con la
macabra estadística de un año tras otro, han sido asesinadas 55 mujeres y 4
menores de edad a manos de otros hombres,
que otras tantas podrían ya estar sentenciadas a muerte y van a ser
ejecutadas en los próximos meses, que cientos de miles sufren violencia física
continuada, que cientos de miles son
explotadas sexualmente, y que miles y miles son víctimas cada año de violación
y abusos sexuales.
¿Y
nadie sabe nada, ni ha visto nada ni ha hecho nada?
La
omertá patriarcal resulta indignante en los medios de comunicación cuando se
informa sobre violencia machista extrema, donde las mujeres a menudo no son
asesinadas, "aparecen muertas", quizás víctimas de algún hecho
circunstancial sin aparente conexión con la violenta estructura patriarcal que
soportan, y en donde los hombres que las ejecutan son con frecuencia
disculpados o justificados, y ellas responsabilizadas por no haber denunciado,
no haberse alejado a tiempo del maltratador e incluso haber provocado al
asesino de alguna manera.
Resulta
especialmente repugnante cuando hace unos dias leíamos que una niña de 13 años
fue violada por un grupo de adolescentes, y el autor del artículo
responsabiliza a la menor y a sus padres preguntándose escandalizado qué hacía
esa niña en la playa la noche de San Juán, en lugar de horrorizarle, como
mínimo, que nuestras hijas corren peligro de ser atacadas en cualquier lugar y
momento por otros hombres.
La
omertá patriarcal que va del entorno privado al público pasando por lo político
y lo mediático, nos resulta ya insoportable.
Ya
no soportamos más tanto silencio cobarde. La erradicación de la violencia
machista y el patriarcado pasa necesariamente por la implicación de los hombres
y requiere que dejen de banalizar, amparar y hasta celebrar los comportamientos
violentos y abusivos de otros hombres, empezando por los de su entorno, hacia
las mujeres.
Es
necesario que reconozcan su propio machismo y que tengan la honestidad y la
valentía de abandonar sus privilegios y respetar de una vez por todas la
dignidad y la vida de las mujeres: de sus parejas, sus hijas, sus hermanas, sus
madres, sus amigas, sus compañeras y de cualquier otra mujer, conocida o no,
tenga el lugar que tenga en la sociedad.
La
omertá patriarcal es un mandato de silencio que ampara a los violentos, que
beneficia a todos los hombres en mayor o menor medida, que le cuesta la vida a
miles de mujeres a diario por todo el mundo y que revela una inmensa bajeza
moral y ética despreciando vergonzosamente los derechos humanos de sus iguales,
las mujeres, y beneficiándose de ello.
¿Hasta
cuando este silencio?
Encarna
Segura, MDD Catalunya.
Nota: Este artículo se enmarca en la sección Actualitat Feminsita de libre publicación del blog del MDD, cuyo objetivo, es promover la participación de las lectoras y lectores. El Moviment Democràtic de Dones no se hace responsable ni del contenido ni de la forma de los artículos publicados en esta sección, que no son editados. Puedes mandar el tuyo a mddonescat@gmail.com. Rogamos claridad, concisión y buena ortografía y una buena dosis de perspectiva de género
dimecres, 24 de maig del 2017
1 Junio: Presentación del libro: El movimiento Democrático de Mujeres. De la lucha contra Franco al feminismo
El Moviment Democràtric de Dones, la Llibreria Alibri y los Libros de la Catarata le invitan a la presentación del libro EL MOVIMIENTO DEMOCRÁTICO DE MUJERES. DE LA LUCHA CONTRA FRANCO AL FEMINISMO, de Francisco Arriero Ranz.
El acto tendrá lugar el jueves, 1 de junio a las 19.00h en la Llibreria Albiri
Intervendrán:
- Amparo Moreno, catedrática emérita de Periodismo y Ciencias de la Comunicación de la UAB y autora de Mujeres en lucha. El movimiento feminista en España.
- Beatriz Silva, periodista y vicepresidenta del Movimiento Democrático de Mujeres en Catalunya (MDD)
diumenge, 9 d’abril del 2017
¿Por qué justificamos lo injustificable?
Cruz Leal, MDD.
La realidad de la
prostitución se alimenta de un imaginario en el que curiosamente la visión de
las mujeres no coincide con la masculina. No me estoy refiriendo a juicios de
valor sobre la actividad o sus protagonistas, hombres o mujeres. Me refiero al
hecho de que ser prostituida no es algo deseado por la mayoría de las mujeres.
Es evidente, una obviedad, de no ser así
la trata hace mucho que habría dejado de existir, porque todas nos
dedicaríamos y el tráfico de mujeres y niñas no sería necesario. Tampoco lo sería que nos recordaran desde
todos los altavoces y medios que eso es
lo que se espera de nosotras y que es para lo que servimos.
Somos más de tres mil
millones de mujeres que evidenciamos cada día, lo que algunos se niegan a
aceptar, de empecinados que están en
defender sus privilegios y negocio. Que no queremos ser sus putas es una verdad
como un templo, pero siguen por todas las vías posibles con su insistencia.
Nuestra resistencia implacable y obstinada, fastidia. Y por ello nos ignoran, ridiculizan,
difaman. Pero ahí seguimos, somos
feministas, abolicionistas y lo llevamos con orgullo, porque sabemos que la
mayoría de las mujeres comparten nuestros planteamientos. Y esto no es
arrogancia, ya basta del baile de cifras, la prostitución es un problema
social, ideológico y político. La única
cifra constatable es que más de tres mil millones de mujeres no queremos ser
prostituidas. Las que lo hacen admiten estar obligadas por las circunstancias, ante
la escasez de mejores opciones, las más son explotadas o esclavizadas. Se puede argumentar que tampoco las mujeres
queremos trabajos de miseria, alienantes, es verdad. Pero a pesar de ello no
optamos por la prostitución, nos tienen que llevar al límite para someternos,
nos tienen que quebrar para aceptarlo. Pueden argumentarnos que es debido al
estigma que lleva asociado, esto es un insulto a nuestra inteligencia, hay
trabajos igualmente estigmatizados y con pésimas condiciones, a pesar de lo
cual los aceptamos antes que prostituirnos. Por qué ese empeño en mantener la
empresa, simplemente porque los protagonistas, los que generan la prostitución
con su demanda son los hombres, nosotras solo la sufrimos. La institución les
rinde pleitesía.
Dado que las mujeres
somos seres inteligentes y según parece llevamos puesta nuestra propia empresa;
¿por qué razón no nos dedicamos todas en cuerpo y alma a prostituirnos?, ¿por
qué no sacamos beneficio personal de este inmenso y lucrativo negocio que es la
prostitución?, ¿por qué preferimos engrosar las estadísticas de la pobreza
pudiendo vivir como reinas?. Detrás de todas las explicaciones,
interpretaciones y lecturas del fenómeno por el cual las mujeres rechazamos el
ejercicio de la prostitución hay una razón incontestable; no queremos,
simplemente nos negamos. ¿Por qué hay que repetirlo tantas veces?. ¿Tanto
cuesta aceptar que nos revelamos contra aquello que se espera de nosotras, el
sagrado mantra de que nacemos para putas y no servimos para nada más? Nuestro
empecinamiento y resistencia son nuestro modo de transgresión; la no aceptación
de la imposición del sistema patriarcal y su alianza con el sistema neoliberal
vigente que nos quiere como emprendedoras de nuestra propia miseria. Para lo
cual nos expropia de lo único que nos queda, nuestro propio cuerpo, anulando
por completo el último resquicio de humanidad, y nos propone ofrecernos como
mercancía.
No queremos ser putas.
No queremos despertar cada día para aceptar que nuestro cuerpo sea penetrado
por todos sus orificios, manoseado, maltratado… exhibiéndolo semidesnudo haga
frio o calor, expuesto a miradas enjuiciadoras que valoran la carne en relación
a su uso y precio. No queremos ser cosificadas y enajenadas de nuestra dignidad
de personas para ser tratadas como escupideras de fluidos de desconocidos. No,
no queremos ser vuestras putas, llevamos siglos diciéndolo.
De ahí la insistencia
de los voceros desde todos los púlpitos, siempre a favor de quienes intentan
hacer de la prostitución su negocio, el que proclaman como el mejor trabajo
posible, y evitan siempre mencionar la realidad ¿alguien conoce a alguna
prostituta rica? En cambio puteros los hay a miles, y proxenetas también. La
realidad siempre es mejor evitarla, que no estropee el negocio. Nada dicen
de las condiciones de todas aquellas mujeres explotadas, niegan su sufrimiento.
Lo llaman transgresión ¿qué norma transgreden ocupando el lugar que el sistema
nos tiene asignado? ¿qué crítica introducimos en un sistema explotador si nos
explotamos a nosotras mismas? Ventilan de un plumazo los logros conseguidos en
una lucha desigual durante tanto tiempo. Todos los esfuerzos por acceder a las
ventajas de una sociedad en condiciones de igualdad, como sujetos de derecho y
personas, el acceso a la formación y el trabajo, la defensa de nuestra
dignidad… quedan pisoteados por el discurso del individualismo feroz del
sálvate tú misma como culpable de tus desgracias. Si eres pobre, si tienes
trabajos de mierda, es porque quieres, hazte puta y todo arreglado.
Fuimos las feministas
las que planteamos la reivindicación de la sexualidad femenina y de su
ejercicio en libertad, la sexualidad como disfrute y placer, la libertad de
elección, la diversidad sexual y la posibilidad del descubrimiento personal y
de la alteridad en unas relaciones elegidas y aceptadas en igualdad. El
feminismo y las mujeres orquestamos un descubrimiento de nuestra sexualidad, de
nuestros cuerpos y del control sobre los mismos desde lo más íntimo,
proyectando el cambio desde las relaciones interpersonales hacia toda la
sociedad. Y esta fue nuestra revolución de la que estamos orgullosas. Aún sin
el debido reconocimiento, nuestra historia y sus logros están implícitos en
cada mujer u hombre que establecen y optan por una relación en igualdad, y
ponen el sexo libre como bandera para la aventura más arriesgada, generosa y
enriquecedora, la alteridad. La prostitución no tiene nada que ver con esto, es
algo ajeno, que no nos interesa. Reiteramos, no queremos ser vuestras putas.
Ellos son los
verdaderos protagonistas de la prostitución pero jamás dan la cara, su poder
está en la sombra. Hablar de prostitución es hablar de grandes cuentas en los
bancos, en paraísos fiscales, de inmensas cantidades de dinero que corren en
negro para comprar voluntades y leyes protectoras del negocio. De lobbies que
presionan gobiernos y rigen los mercados con mano de hierro y desprecio social.
De todos aquellos que no aparecen en los medios; inversores aislados en
burbujas que con pulsar una tecla arruinan países; de falsos empresarios que son
en realidad proxenetas y no dudan en encerrar a sus víctimas, mujeres o niñas,
para sacarles beneficios y cuya suerte les es indiferente; de traficantes de
cualquier cosa que les lucre, seres envilecidos como lo fueron y siguen siendo
los tratantes de esclavos; de chulos y macarras capaces de amedrentar, golpear,
violar y si la situación obliga, matar. Una historia conocida por todos y que
los medios silencian y censuran deliberadamente.
La prostitución es un
problema de los hombres que sufrimos las mujeres. Cabe preguntarse por qué la
sociedad acepta con total naturalidad esa demanda masculina y por qué este
hecho nunca se cuestiona.
Hablar de
prostitución es hablar de lo que las mujeres no queremos hacer salvo obligadas.
Y también es hablar de la hipocresía de un modelo económico caduco que ha
llegado al límite y pretende retroceder hacia la esclavitud consentida,
corrompido por la codicia y la basura de los discursos huecos de aquellos que
temen perder su comodidad. Que nos cuentan mentiras sin pudor y son alentadores
de un sistema salvaje porque les falta convicción, talento y valor para
enfrentarse al mismo. Es hablar de la cobardía de quienes piensan, hombres y
mujeres, que a ellos nunca les va a pasar. Piensan que la prostitución es algo
que afecta a las mujeres pobres y sin recursos; mejor que consientan y lo hagan
contentas. Mejor es venderles una ilusión de libertad, responsabilizarlas de la
elección de su desgracia. Es infame que se nos intente convencer de que prostituirse
es lo único que podemos hacer. Que es lo mejor, que además lo hemos elegido
libremente y que con ello reventaremos el sistema que nos explota.
En un momento en el que
el sistema patriarcal está cuestionado, la función que ejerce la prostitución
es la de reforzar y legitimar un modo de masculinidad, un modo de ser hombre
como autoridad y referente superior, un macho alfa capaz de imponerse e imponer
su deseo, la prostitución le otorga un plus de masculinidad. Al mismo tiempo se
erotizan el poder, el abuso, la violencia, el uso de los demás en beneficio
propio. Entre los más jóvenes que han sido socializados en una sociedad
democrática con intención igualitaria, la prostitución es una escuela de
desigualdad que impone la lógica del consumo y ésta prevalece sobre cualquier
otra. Las relaciones de alteridad, se interpretan
desde el consumo, los derechos del consumidor y el valor de la mercancía. La
humanización en la relación desaparece. Y desde la experiencia más íntima se
proyectan hacia las relaciones sociales. En la sociedad resultante todo está
mediatizado y justificado por el cálculo mercantilista, las personas también. Para
mantener el control la demanda se centra en la juventud y la inexperiencia, el
abuso de menores es recurrente. En las investigaciones, redadas y detenciones,
los testigos reconocen la presencia de menores en los burdeles, pero está
naturalizado, tanto como la esclavitud. Ninguno denuncia.
La
prostitución, la trata, la pornografía están vinculadas y organizadas por la
globalización capitalista comulgando religiosamente con la ideología neoliberal.
Pero en cambio, han sabido convencernos de que lo progresista es ir hacia atrás
y apoyar la legalización de la prostitución. Ahora lo personal, en lo que
respecta al cuerpo y el uso de las mujeres, ya no es político. Es simplemente
personal. El análisis político y la violencia simbólica y real que subyacen en
ella son apartados y deslegitimados. Las consecuencias son un macronegocio con
un volumen de caja y recaudación, y un entramado de corrupción tan inmenso que puede
llegar a superar la voluntad de los gobiernos, con la incidencia y presión de
los lobbies proxenetas.
Somos feministas y
somos abolicionistas, porque el feminismo no se preocupa tan solo de algunas
mujeres, incluye en su modelo social a toda la sociedad y habla de personas en
igualdad. Las abolicionistas reclamamos la vigencia de los derechos humanos y sociales,
también para las prostitutas, pero no por su actividad sino por su condición de
personas. Y por lo tanto reclamamos con urgencia unas políticas públicas
adecuadas a la solución del problema y no para su pervivencia y aceptación
resignada como un mal menor.
Las políticas que
reclamamos deben tener la aspiración legítima de erradicar la prostitución y no
solo que su práctica se haga con garantías sanitarias. Deben estar dotadas de
suficientes recursos y fondos económicos y ser sostenidas en el tiempo, con
unos compromisos institucionales y políticos mantenidos. Toda acción de
gobierno debe tener contenido igualitario. Con políticas específicas de apoyo a
las mujeres que ejercen la prostitución, con alternativas reales, tanto a las
que quieren abandonarla, como aquellas que desean seguir. La mirada solo puede
ser bajo una perspectiva feminista y de género y en este sentido no hay medias
tintas, el feminismo solo puede ser de izquierdas y no tiene cabida en un marco
neoliberal.
Es imprescindible
centrar el debate en el consumo y en los consumidores, hay que incidir en la
demanda mediante la sanción social. De la misma manera que se rechaza al
maltratador, el putero debe ser cuestionado. No puede aceptarse como natural y
sin consecuencias un ocio que se disfruta en cuerpos ajenos. Trasladar el
interés al consumidor putero sí que sería verdaderamente innovador y
transgresor y cambiaría el sentido de las políticas, es lo mismo que sucedió
con la violencia de género.
Es imprescindible
desmontar las falacias y mitos construidos en torno a una sexualidad regida por
el mercado. No podemos naturalizar la
compra y venta de los cuerpos de las mujeres con el autoengaño exculpatorio de
una elección voluntaria.
Para los
representantes de la nueva política les señalo que el mercado, los mercados, no
son entes abstractos, tienen nombres y apellidos y algunos gestionan
macroburdeles. Tampoco son espacios neutrales, tiene ideología, y en este
momento la hegemonía es neoliberal. En ellos los pobres no compran, solo venden
lo único que poseen y a muy bajo precio.
La regulación de la
prostitución solo es defendible desde posiciones neoliberales, sus mayores
defensores son los proxenetas y traficantes. Pero jamás veremos sus rostros,
los medios no se harán eco salvo que caigan en desgracia. Utilizan la máscara
más amable, son las propias prostitutas las que defienden la gran industria.
Esta lógica perversa de defender a ultranza las propias cadenas, intenta
invalidar cualquier intento de acercamiento a la comprensión y erradicación del
fenómeno. Es el proceso del maltratador que intenta aislar a su víctima de
cualquier entorno que no favorezca a sus propios intereses. Los sectores
regulacionistas no aceptan ningún debate, deslegitiman el análisis político, y
también el ético. Lo naturalizan como algo inevitable sin reconocer que jamás
se han abordado sus verdaderas causas y que no se le han destinado medios. Se
limitan a constatar su existencia, lo cual es cierto. Tan cierto como que
existimos los más de tres mil millones de mujeres que no queremos
prostituirnos. No queremos ser vuestras putas, no nos cansaremos de repetirlo.
Cruz Leal, pertenece al MDD de
Catalunya, en pro de un feminismo como último ideal universalista.
4 ABRIL, DIA MUNDIAL CONTRA LA PROSTITUCIÓN INFANTIL
Año 1959, Asamblea General de las
Naciones Unidas, Declaración de los Derechos del Niño, punto
número 9:
-derecho a la protección contra cualquier forma de abandono, crueldad y
explotación.
Si la prostitución es esa forma moderna de esclavitud que vulnera los
derechos humanos y destroza la vida de mujeres, en su mayoría, por todo el
mundo, la prostitución infantil es una lacra que nos avergüenza como humanidad
y lo que es peor aún, que parece ser indiferente a la sociedad y las
autoridades.
Según cifras barajadas por distintos organismos internacionales (ONU,
UNICEF),se estima que 2 millones de niñas y niños son explotados sexualmente,
de los cuales aproximadamente la mitad tienen menos de 14 años. La pobreza,
muchas veces extrema, el maltrato, los abusos, las enfermedades, la horfandad y
el abandono son las principales causas de las que explotadores y puteros sin el
más mínimo escrúpulo ni conciencia se aprovechan, principalmente en el llamado
turismo sexual.
Lejos de erradicarse y según las mismas fuentes, la explotación de
menores en burdeles, en las calles y como producción para la pornografía , va
en aumento. La invisiblidad y la dificultad para controlarlo hacen que este devastador crimen contra la infancia
continue practicamente impune.
Por todo ello, desde el Moviment Democràtic de Dones, rechazamos y
condenamos de manera absoluta y contundente toda forma de explotación y esclavitud
infantil con fines de prostitución y para la producción de pornografía
infantil.
Hacemos una vez más llamamiento
urgente:
- A la responsabilidad social para con la infancia
- A las autoridades:
-para que tomen medidas para su erradicación y para la prevención, que
pasa necesariamente por la concienciación y la educación en el rechazo, cuanto
más temprana mejor.
-para la formación y capacitación de los organismos y colectivos de
prevención, asistencia y reintegración
de menores explotados
- para que trabajen conjuntamente con operadores turísticos
estableciendo protocolos de detección y denuncia en los lugares turísticos
donde se da con mayor incidencia la explotación sexual.
Moviment Democràtic de Dones.
Adjuntamos informe de ECPAT International, red mundial de organizaciones
y personas contra la prostitución, la pornografía y la trata de niños y
adolescentes con fines sexuales.
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